Se trata de machos que se sitúan cercanos a otro macho que efectúa una llamada o a su territorio para aprovecharse de ésta y de las hembras atraídas por él. Este fenómenos se ha observado en grillos, donde algunos machos satélites se sitúan sin emitir sonido alguno en los aledaños del territorio de un macho "cantarín" y se aprovechan de las hembras que acuden a él. La llamada atrae hembras pero también parásitos y depredadores por lo que aunque la estrategia del macho satélite sea menos efectiva, normalmente la supervivencia de estos machos es mucho mayor y pueden continuar reproduciéndose por más tiempo.